¿Francia retrocede 70 años?

Por Ana Florencia Carotti

¿Quién iba a pensar qu la diáspora judía del siglo XXI iba a engendrarse en Francia, supuesto bastión de la tolerancia?

Tras más de 30 años de demonización de sus ideas y desprecio a quienes osaran votarlos, el monstruo del Front national pour l’unité française (Frente nacional para la unidad francesa) renace apoyado por millones de ciudadanos cuya corrección política ya no implica queoculten su adhesión al FN. El partido de Marine Le Pen, fundado en 1972 por su padre, empieza a recoger los frutos de décadas de negligencia de la clase política en temas sociales complejísimos.

Hoy, la agrupación de extrema derecha, o centro-derecha  para sus partidarios, demanda “l’application stricte de la Laïcité (…) l’extension de ses principes à l’ensemble de l’espace public, en particulier à l’Université, au travail et dans les transports” (la aplicación estricta de la secularidad y la extensión de sus principios en todo el espacio público, en particular en el trabajo, la universidad y en los medios de transporte). En teoría, tal postulación suena racional en tanto la diversidad religiosa en Francia es ciertamente fuente de conflictos que vienen en aumento exponencial. Con asesinatos de intelectuales que “pecan” de profesar valores occidentales como la libertad de expresión, uno entendería que un partido como el FN tome relevancia política en un pueblo que necesitaría ajustar su nivel de tolerancia. Sin embargo, discursos antisemitas y amenazas, grafitis pro-nazis, profanación de tumbas y sinagogas, bombas molotov y agresiones físicas parecen indicar que el odio va dirigido hacia quienes portan la kipá y no a quienes profesan un fundamentalismo islamista impositor.

En 2014, los actos antisemitas reportados abundaron.

  • El 26 de enero, un video de una protesta contra el gobierno captó imágenes de manifestantes gritando “Juif, la France n’est pas a toi” (Judío, Francia no es tuya) en París.
  • El 2 de marzo, una estación de subte de París fue escenario de una golpiza a un ciudadano judío y de amenazas al son de “judío, no tenés país”.
  • Ocho días después, un israelí fue atacado con una picana en el distrito de Marais.
  • No pasados los 10 días, un maestro judío fue atacado por un grupo que le rompió la nariz y le dibujó una esvástica en el pecho.
  • Al mes siguiente, el día 9 mayo, regiones de la frontera este con Suiza y Alemania fueron lugar de proliferación de grafitis antisemitas, y autos cerca de una sinagoga fueron marcados con la Estrella de David.
  • Cuatro días después, un hombre sorprendió a una mujer judía sacudiendo el cochecito que empujaba y vociferando “judíos sucios, basta con sus niños ya, ustedes los judíos tienen demasiados niños, púdranse”.
  • Inscripciones tales como “SS”, “Hitler quemó 6 millones de judíos y se olvidó de la otra mitad” y “Viva Palestina” inundaron la calles de Toulouse al día siguiente.
  • El día 25 del mismo mes, dos hermanos judíos vestidos con atavíos tradicionales y en las cercanías de una sinagoga fueron atacados por dos hombres con manoplas que les causaron graves heridas.
  • El 9 de junio, ocurrió un hecho similar cuando dos adolescentes judíos y su abuelo fueron perseguidos por un hombre con un hacha y su pequeño séquito por las calles aledañas a una sinagoga en París.
  • Escasas 24 horas después, un adolescente vestido con ropas tradicionales fue picaneado en la Plaza de la República de París mientras que en la comuna parisina de Sarcelles, otros dos fueron agredidos con gas lacrimógeno.
  • En el marco de las protestas de julio contra las acciones del ejército israelí en la escalada del conflicto gazatí, docenas de jóvenes sitiaron la sinagoga Don Isaac Abravanel de París, pero debieron vérselas con la seguridad del lugar.
  • En una seguidilla de episodios relacionados, dicha sinagoga fue abordada de nuevo el día 14 y Sarcelles se convirtió en territorio de protestas antisemitas que culminaron con el incendio de un local de comidas kosher.
  • El 2 de septiembre, dos adolescentes fueron arrestadas por planificar la colocación de explosivos en una sinagoga de Lyon. Aparentemente, las jóvenes pertenecían a una red de islamistas regularmente monitoreada por los servicios de seguridad.
  • El 12 de noviembre, un restaurant de sushi kosher fue atacado con bombas molotov.
  • El 2 de diciembre, por último, una mujer fue violada por un hombre que le repetía “porque sos judía”.

Mientras tanto, el creciente FN hace declaraciones antisemitas y las redes islamistas desbordan de jóvenes cuyo fanatismo llega a movilizarlos a Siria a pelear por la yihad.

¿Qué está sucediendo? ¿Cómo es que la nación de la liberté, la égalité y la fraternité devino en el frente de tensiones xenófobas más complejo del primer mundo? ¿Qué deparará este nuevo paradigma político al futuro francés a corto y largo plazo?

Así, Francia continúa haciendo la vista gorda ante el fundamentalismo creciente. En lugar de actuar, politiza e intelectualiza. En lugar de apuntar contra los revoltosos que buscan instaurar la sharía en Occidente, embiste contra quienes sólo buscan convivir en paz. Mientras continúe metiendo la cabeza en la arena, Francia seguirá su marcha, inconsciente pero segura, hacia ese califato tan temido.

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